Soy Miguel, vivo en Barcelona y llevo calzado barefoot desde 2015. De abril a octubre voy descalzo siempre que puedo, en casa y fuera de casa, y el resto del año camino con zapatos de suela fina, sin tacón y con la puntera ancha. Estos son mis motivos, con los estudios que los apoyan y los casos en los que no te lo recomendaría.
Quién escribe esta web
Empecé con el calzado barefoot en 2015. Corría por Collserola con zapatillas muy amortiguadas, leí Nacidos para correr, de Christopher McDougall, y quise probar con menos suela. Mis primeras fueron unas Vivobarefoot de segunda mano, y tardé casi un año en hacerme a ellas porque me salté la transición: lo que ahora explico en las guías lo aprendí a las malas. Desde entonces he probado muchos modelos: de marcas que solo hacen barefoot y de marcas grandes que han sacado su propia línea.
Barefoot Volta nació para ordenar todo eso. En las guías pongo los datos de cada zapato (drop, grosor de suela, peso, precio) con la fuente al lado, y digo "no publicado" cuando la marca no da una cifra. No soy podólogo. Cuento lo que he visto en mis pies y lo que dicen los estudios, y cuando algo pide un profesional, lo digo.
Descalzo cuando se puede, barefoot el resto del tiempo
En los meses de calor ando descalzo en casa, en la playa, en el parque y, a veces, por la calle. Cuando hace frío, llueve o el suelo no acompaña, me pongo zapatos barefoot. Con ellos el pie se dobla y nota el suelo casi como descalzo, y los dedos tienen sitio para abrirse.
En España el barefoot es cada vez más común: cada año veo a más gente con zapatos barefoot, y a alguno descalzo en el parque o en la playa. En Nueva Zelanda es mucho más habitual. En verano hay quien va descalzo también por la ciudad, y hay neozelandeses que lo consideran parte de su cultura[11]. En Australia también se ve a menudo, sobre todo cerca de la playa[12].
Lo hago desde hace más de diez años porque me gusta cómo se camina así. Con el tiempo quise saber si había algo más que una sensación, y me puse a leer estudios.
Lo que dicen los estudios
El pie se hace más fuerte
En un ensayo con 57 corredores, los que caminaron ocho semanas con calzado minimalista ganaron tamaño y fuerza en los músculos del pie, igual que el grupo que hizo un programa de ejercicios específicos[1]. Los autores apuntan que cambiar de zapato cuesta menos esfuerzo que mantener una rutina de ejercicios.
Mejor equilibrio en personas mayores
Un estudio de la Universidad de Liverpool comparó, en 22 personas de mediana edad y mayores, su estabilidad y sus pruebas de movilidad con distintos calzados. Con calzado minimalista lo hicieron mejor que con zapatos convencionales[2]. Es una muestra pequeña y mide el efecto de cada zapato en el momento, no tras meses de uso.
La piel de la planta protege sin quitar sensibilidad
Investigadores de Harvard midieron la planta del pie en personas de Kenia y Estados Unidos. Quienes van descalzos a menudo tienen callos más gruesos y duros, y aun así notan el suelo igual de bien al caminar[3]. Una suela acolchada, en cambio, sí cambia la fuerza con la que el pie golpea el suelo.
Los niños que crecen descalzos
Un estudio con 810 niños y adolescentes comparó a los que crecen descalzos en Sudáfrica con los que llevan zapatos en Alemania. Los primeros tenían el arco más alto y el dedo gordo más recto[4]. En India, una encuesta a 2.300 niños encontró pie plano en el 8,6 % de los que usaban calzado y en el 2,8 % de los que no[5]. Los dos son estudios de observación, así que muestran una relación y no prueban la causa. Una revisión de un equipo español de 2024 llega a una recomendación prudente: calzado flexible, con sitio para los dedos y sin tacón, y nada de fiarse solo de la etiqueta "respetuoso"[6].
Cuándo no conviene y lo que no está demostrado
Antes de comprar nada, conviene saber hasta dónde llegan los estudios:
- Ir descalzo no te hace mejor deportista, al menos según los datos que hay. Una revisión de 15 estudios con más de 8.000 personas tampoco encontró datos sólidos sobre lesiones o salud a largo plazo, ni a favor ni en contra[7].
- Cambiar de golpe da problemas. En un estudio de diez semanas, 10 de 19 corredores que pasaron a calzado minimalista mostraron edema óseo en el pie[8]. Empieza caminando, unos minutos al día, y sube poco a poco.
- Con diabetes y pérdida de sensibilidad o mala circulación en los pies, no vayas descalzo ni con suela fina. Es la recomendación de la guía internacional IWGDF[9]. Con dolor, una lesión o plantillas recetadas, consulta antes con un podólogo.
- El grounding (la idea de que el contacto con el suelo pasa electrones al cuerpo y mejora la salud) se apoya en estudios pequeños, varios firmados por autores ligados a empresas que venden productos de earthing[10]. No lo cuento entre mis motivos.
Qué vas a encontrar en las guías
Si quieres probar, empieza por la guía de calzado barefoot, que explica qué cumple un zapato barefoot y cómo hacer el cambio. Después, en marcas de calzado barefoot y en las mejores zapatillas barefoot tienes modelos concretos con sus datos. Todas las guías están en el índice.
Algunos enlaces de las guías son de afiliado: si compras, la tienda me paga una pequeña comisión y a ti no te cuesta más. Esa comisión no cambia ningún dato de ningún zapato.
En las guías comparo marcas y modelos con sus datos y sus fuentes.
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Fuentes consultadas
- Ridge ST et al. (2019). Walking in minimalist shoes is effective for strengthening foot muscles. Medicine & Science in Sports & Exercise 51(1):104-113 (en inglés)
- Cudejko T et al. (2020). Minimal footwear improves stability and physical function in middle-aged and older people compared to conventional shoes. Clinical Biomechanics 71:139-145 (en inglés)
- Holowka NB et al. (2019). Foot callus thickness does not trade off protection for tactile sensitivity during walking. Nature 571:261-264 (en inglés)
- Hollander K et al. (2017). Growing-up (habitually) barefoot influences the development of foot and arch morphology in children and adolescents. Scientific Reports 7:8079 (en inglés)
- Rao UB, Joseph B (1992). The influence of footwear on the prevalence of flat foot. A survey of 2300 children. Journal of Bone and Joint Surgery (British) 74(4):525-527 (en inglés)
- Alfageme-García P et al. (2024). Respectful children's shoes: a systematic review. Children 11(7) (en inglés)
- Hollander K et al. (2017). Long-term effects of habitual barefoot running and walking: a systematic review. Medicine & Science in Sports & Exercise 49(4):752-762 (en inglés)
- Ridge ST et al. (2013). Foot bone marrow edema after a 10-wk transition to minimalist running shoes. Medicine & Science in Sports & Exercise 45(7):1363-1368 (en inglés)
- Bus SA et al. (2024). Guidelines on the prevention of foot ulcers in persons with diabetes (IWGDF 2023 update). Diabetes/Metabolism Research and Reviews 40(3):e3651 (en inglés)
- Chevalier G et al. (2012). Earthing: health implications of reconnecting the human body to the Earth's surface electrons. Journal of Environmental and Public Health (en inglés)
- Hunt E (2019). The world may finally be embracing NZ's most beloved summer tradition: bare feet. The Spinoff (en inglés)
- Payne H (2015). Going barefoot in Australia. Griffith University, blog Explore (en inglés)